TINTA CHINA                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    “Un viaje de mil li empieza por   un paso”

                                                                                                                                  Laozi

 

Introducción

 

                                         En el verano de 1998 pude visitar la exposición “China 5000 años“, que realizó el Museo Guggenhein de Bilbao. Tenía cierto conocimiento de la pintura china a través de las reproducciones en libros de arte y siempre había sentido una especial atracción por las pinturas de la dinastía Song. Pero, cuando estuve delante de “Rió con niebla y colinas amugronadas “de Wang Shen, quedé impactado. La ficha técnica decía tinta china, pero yo como pintor sabía que ésa no era la tinta que yo conocía. Ya hacía cerca de diez años un amigo me había regalado una barra de tinta china tras un viaje a Nueva York. Después de múltiples intentos nunca supe que hacer con ella y prácticamente quedo semidestruida y olvidada.   La técnica de la pintura a tinta es como una mesa con cuatro patas: sin una de ellas la mesa se cae. Ellos le llaman “Los cuatro tesoros” (La tinta, el tintero, los pinceles y el papel). Yo solo sabia de la existencia de tres de ellos. En ese momento no pude sacar su secreto, pero fue el primer paso de un viaje. A partir de ahí empecé a investigar sobre la tinta china tradicional, descubriendo otros mundos que yo desconocía.

 

Orígenes

                                    

Sumi-e es un término japonés que significa pintura a tinta. Tiene su origen en la pintura tradicional china, introducida en Japón en el siglo XIII. Aunque los orígenes son remotos, en China, la edad de oro de la pintura, se alcanzó en la época Song (960 – 1279). Pocas culturas han practicado un gusto y un amor tan grande por la naturaleza buscando la armonía y la integración del hombre con ésta. El vocabulario pictórico es rico en asociaciones simbólicas: el bambú, la rectitud, la peonía, la primavera y el amor, el sauce, la tristeza de la separación, una pareja de patos evoca la fidelidad y el amor conyugal. El paisaje forma la primera categoría de la pintura china. Técnicamente el estilo es de aguada monocroma de gran serenidad, sobriedad y sencillez. Se trasciende lo decorativo: uno de sus mejores pintores, Sou Che, declara que no se trata ya de percibir las realidades aparentes, sino de traducir en una obra el estado de ánimo de su creador.

En Japón, la influencia de la China de los Song cada vez es más creciente. Los monjes que vuelven de China adeptos de la meditación Tch´an (Zen en japonés) han descubierto los pintores de paisajes que intentaban expresar la vida espontánea, tal como podía ser sentida por el seguidor del Zen. Los japoneses adoptaron este estilo de pintura, aportándole su refinamiento cultural. Sobriedad, sencillez, modestia, disciplina y simplicidad. La disciplina espiritual a base de meditación y contemplación marca su impronta en la pintura a tinta o sumi-e. El paisaje monocromo a la aguada adquiere su esplendor.

 

Los principios estéticos y el Método Sumi-e

 

Sus principios estéticos-filosóficos se podrían enumerar como: naturalidad (Shizen) , dignidad solitaria (Kokö) , austeridad (Zanso) , quietud y serenidad interior (Seiyaku) , profundidad (Yuugen) , asimetría (Fukinsei) y desapego (datsuzoku).

Lo más característico es su extremada desnudez, ausencia de simetría y su naturalidad espontánea.

Antes de seguir sería importante señalar la diferencia entre técnica y método. La técnica es un instrumento que podemos aprender y utilizar para nuestros fines. La técnica se basa en la materia y el método es un conocimiento-experiencia que va más allá de ésta. Hay un llamado método sumi-e. Su aprendizaje requiere una búsqueda y un acercamiento a sus fuentes. Tendrás posiblemente que viajar a China y Japón, donde te resultará difícil encontrar un autentico maestro (sensei) que te guíe en el camino. Aprenderás a realizar posturas y movimientos, controlar la pincelada y la respiración, y a pintar “los cuatro amigos” que representan, en su cultura, todas las formas del universo: la orquídea silvestre (primavera), el bambú (verano), el crisantemo (otoño) y brotes de ciruelo (invierno).

 

 

La distancia occidental

 

   No busco el camino de los antiguos,

Busco lo que ellos buscaban.

Basho

 

Los principios del Sumi-e hablan de autenticidad, naturalidad y sinceridad. La pregunta es obvia y clara: ¿Es natural y auténtico que un occidental, en otro contexto cultural, pinte bambúes o brotes de ciruelo, adoptando un “método”? ¿Acaso nuestra representación simbólica no es correcta? La respuesta reflexiva la dejo para el lector. Yo por mi parte, estoy convencido a través de mi experiencia, que es posible adoptar sus principios, su técnica y, no su método, en nuestro contexto cultural y aplicarlo para el arte contemporáneo occidental o para cualquier otro cometido artístico.

De hecho, muchos artistas occidentales han estudiado Sumi-e o han recibido su influencia sin traicionarse así mismos.

 

 

 

La técnica.

 

El viento puro no se puede pintar.

 

Materiales

 

Todos podrás adquirirlos en tiendas especializadas en Bellas Artes. Actualmente casi todas tienen material para la caligrafía y sumi-e. Especialmente el material común para la pintura a la tinta china, que puedes conseguir, es adecuado y económico.

 

La tinta (sumi)

Es una barra dura. Está fabricada con hollín mezclado con una gelatina extraída de la médula de un pescado, con una pequeña cantidad de aceite de sándalo. Dependiendo del hollín hay diferentes tintas que varían en sus cualidades y su tonalidad.

 

El tintero (suzuri)

Es un recipiente de piedra de una textura suave y lisa. Es como un papel de lija del grano mas fino que puedas imaginar. Debes de echar una cantidad de agua (un poco más de la cantidad de tinta que quieras hacer, para usar en una sesión) y frotar suavemente la barra de tinta en el tintero con el agua, en movimientos circulares rítmicos. Puedes obtener desde un negro absoluto (el líquido tendrá una consistencia oleosa) o un gris ligerísimo, dependiendo si frotas más o menos la barra de tinta en el suzuri. Otra opción es hacer una tinta negra y luego obtener el gris que quieras diluyendo el negro en cuencos con agua. Debes experimentar y elegir la opción que mejor le vaya a tu trabajo. 

 

El papel (kami)

 

Hay tantos tipos de papel que sería imposible aquí hablar de todos y sus cualidades. Mi consejo personal es que sea el que sea, debéis utilizar la mejor calidad posible, ya que el papel es muy importante en el resultado final. Debe ser resistente al agua. Son muy adecuados los papeles utilizados para acuarela. Yo utilizo papel de acuarela de 300 gr. encolado por los cuatro lados, de grano fino y grano torchon.

 

Comienzo haciendo un boceto suave a lápiz. Una vez realizado el encaje echo una pequeña cantidad de agua en el suzuri y comienzo a frotar la barra de tinta hasta conseguir un negro adecuado.

 

 

 

 

Luz y oscuridad parecen opuestos, ellos dependen el uno del otro

como un paso hacia delante depende de un paso hacia atrás”

 

San do kai

 

 

 

Los pinceles (fude)

 

Debéis utilizar pinceles de buena calidad. Si es posible, de pelo natural. Hay pinceles para el sumi-e y la caligrafía que son perfectos y os serán fáciles de conseguir, pero los pinceles utilizados para acuarela son igualmente útiles y adecuados. Es aconsejable que sean redondos y poder disponer de varios tamaños; desde pequeños para detalles, como grandes para aguadas extensas.

Conviene tener cerca varios cuencos para hacer diluciones y uno grande lleno de agua. Antes de introducir el pincel en el suzuri es conveniente introducir un tiempo el pincel en el cuenco de agua, con objeto de ablandar y suavizar el pelo.

Dependiendo del motivo que queráis hacer, podéis empezar desde el blanco y grises hasta el negro, o partir desde el negro e ir degradando en escala de grises.

 

Ya solo tenéis que ir completando la pintura, con aguadas de grises o negro intenso dependiendo de vuestros objetivos.

La tinta podéis aplicarla sobre el papel seco (Tinta quebrada) o sobre el papel húmedo (Tinta derramada). Dependiendo del grado de humedad del papel podréis obtener efectos diferentes e interesantes. Os recomiendo que experimentéis sin miedo, los efectos que podéis obtener son muy variados y se podrán adecuar a vuestro trabajo.

 

Sebastián Navas